Oporto y la memoria

Pierdo un recuerdo. Está en la punta de la lengua y salta al olvido.

Camino, camino, camino… cada paso late. Una pisada, un latido. Me detengo, un silencio. Un paso, un latido.

Miro de reojo, la luz diagonal atraviesa la memoria. Sé que está ahí, casi puedo olerlo, tocarlo con la punta de algún dedo…. Se escurre y reclamo la oscuridad para atraparlo.

Abro los ojos, tomo una fotografía, miro el tiempo.

 

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