Fuco-Reyes-moura

Hay algo que refleja desde el fondo de esta laguna y, al acercarme para intentar distinguirlo, me sumerjo de cabeza en el agua helada.  Al salir tiritando me sorprende una risa que casi no se distingue del ruido que hace el agua al deslizarse en la cascada. Veo a una mujer sentada al borde del agua. Asumo su belleza aunque no distingo el rostro ya que me deslumbra el peine dorado que utiliza para acicalarse una melena como el fuego que le cubre la espalda.

Yo sigo paralizado, por el frío y por semejante aparición. Me habla con una voz tan suave que me marea y a punto estoy de caerme de nuevo al agua. Me dice que es una moura que habita en esta laguna y que está encantada, no de verme, sino con un encantamiento milenario y que si yo hago lo correcto ella se liberará de semejante carga y me entregará un tesoro escondido.

No puedo negar que la cosa realmente promete y que, con semejante oferta, cualquiera se convertiría al momento en un caballero andante y removería cielo  y tierra para hacer lo que fuese con tal de… En ese  momento empiezan a sonar alarmas por toda mi memoria a largo plazo  y mi mente me proyecta un corto sobre momentos del pasado  en el que me encontré en situaciones tan inicialmente prometedoras como ésta.

Cuando al fin puedo hablar, le digo que, en realidad, nadie quiere descubrir los tesoros. Lo bueno de los misterios, le explico, es que sigan siendo misterios porque es cuando deseamos tenerlos y descubrirlos. Necesitamos de los misterios y de los tesoros ocultos para generar nuestros sueños, disparar nuestra imaginación y creer cosas en las que no podemos creer. Encontrar un tesoro escondido  destroza los sueños. Es muchísimo más interesante, saber que está ahí, en alguna parte y entonces todo cobra un sentido único.

Ella deja de peinarse y me mira con una mezcla de incredulidad,  melancolía y cierta complicidad;  me sonríe y desaparece en un rayo de luz que atraviesa el agua en suspensión y crea un pequeño arco iris local.

Me alejo temblando.  Mientras  camino no puedo dejar de pensar si habré dejado escapar la oportunidad de mi vida. Un violento estornudo me devuelve a la realidad.

 

2 comments

  1. Genial como siempre!!!! Acabo de leerlo y me ha encantado. Nunca se deja escapar una oportunidad, mas bien diría que se trata de tomar decisiones y si la decisión es propia, ya esta bien tomada :p

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *