Fuco-Reyes-soy-una-fotografia

Ne me quitte pas…

Ella está sentada en una mesa como esperando algo; quizá una señal para alguna acción extraordinaria que rompa la confusión que reina en este lugar. Tiene un  halo de nosequé extraño a su alrededor que parece aislarla de todo lo que la rodea.  Su presencia atraviesa de manera impecable el ruido de los vasos,  las canciones de Piaf y las conversaciones masticadas que inundan el local, escenario perfecto para una pintura de Hopper.

Tout peut s´oublier

Él está revisando una fotografía  que le recuerda a sí mismo pero como en la distancia, algo así como en un sueño. Levanta la vista, la descubre y se queda perplejo. Le cautiva su rostro iluminado por la luz que entra por el ventanal y la rescata de esa penumbra como un milagro del claroscuro.  La observa y se imagina el encuadre,  sin ninguna dificultad, porque todo parece ya dispuesto para la toma.

Oublier le temps

Ella le interrumpe los pensamientos con una mirada directa.  Mantienen contacto visual durante unos segundos y, con un gesto, le señala una silla vacía frente a si. Él, cautivado, se levanta sin soltar la fotografía, se aproxima y se sienta sin decir una palabra.

Se miran en silencio  aislados en una burbuja que tiene su epicentro en la mesa que los separa y los une.  Ahora ella lo rompe, el silencio.

—Yo te conozco. Conozco tu nombre.

Et le temps perdu a savoir comment

Él le contesta con un gesto de sorpresa en los ojos. Sabe que eso no puede ser porque no podría olvidar ese rostro tan repleto de misterio. Ella continúa hilando las palabras y los pensamientos ajena a su incredulidad.

—Nos encontramos en un lugar como éste.  Tomabas café mientras  revisabas unas viejas fotografías y, al observarte, me di cuenta de que había algo que nos ligaba de una manera difícil de describir. Me acerqué pero ni te diste cuenta de mi presencia, ni siquiera al sentarme frente a ti. Luego, levantaste la mirada y me viste. Te sonreí y te dije que el camarero me había dejado allí pues era lo que habías pedido. Te quedaste muy sorprendido,  y luego te reíste de aquella tontería mía.  Y  entonces fue cuando lo supe.

—Yo soy una fotografía. Tú me has creado.

Je t`inventarai des mots insensés que tu comprendras

Él se queda paralizado ante tal afirmación. Piensa que es imposible porque las fotografías no cobran vida propia, ni le suelen hablar de manera tan directa,  ni tampoco sentarse a su lado.

Je ne vais plus parler

—Así supe que era una fotografía. Fue una extraña revelación pero no tuve ninguna duda al respecto ya que mi vida empezó a encajarse en una imagen tras otra.  Desde que recuerdo, siempre tuve la sensación de ser un reflejo, una copia vacía de otra persona;  como un libro terminado e impreso del que habían borrado todas las palabras  excepto el título.

L´ombre de ton ombre

Él no entiende, o no  quiere entenderlo porque ya ha superado su cuota de compresión de toda una vida. Ella hace una pequeña pausa, como preparando lo que viene a continuación y le explica.

L´ombre de ton chien

—Aquel día que me descubrí ante ti, ocurrió otra cosa. Cuando conseguí convencerte de mi presencia, te quedaste mirándome justo como ahora haces, abriste una bolsa exactamente igual a esa que has dejado atrás  y me tendiste una cámara de fotos.

—Yo también quiero que me hagas un retrato— Me dijiste

Y así fue como te hice una fotografía. Exactamente esa que sostienes en las manos.

…Ne me quitte pas

 

(más del proyecto FOTOTEXTO II)

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