Querido Julio:

Finalmente hemos tomado la casa. Ha sido una labor de tiempo, el necesario para ir ocupando los espacios que sus habitantes han ido cediendo; primero en un despiste y, finalmente, en una última ausencia.

Hemos tomado la casa. Ya podemos hablar en alto y dejar los susurros que iban arañando la pintura de las paredes hasta llegar a las entrañas de cemento y ladrillo que la sostienen. Podemos gritarlo bien fuerte, pero no nos dan las ganas porque nosotros ya nos hemos vuelto sordos a nuestras voces, y no queda nadie más para escuchar las sillas volcadas y los suspiros que ensayábamos desde el interior del espejo del baño.

Hemos ido apropiándonos de puertas y paredes a través de las marcas que nos mostraste cómo hacer, esas en las que se graban los recuerdos. Ahora que está tomada la casa, las leemos con avidez, en este lenguaje que hemos inventado de surcos, desconchados, mohos y humedades. Si nos acercamos lo suficiente, somos capaces de traspasar el tiempo y volver al día en que empezó todo, el inicio del mundo en esta casa tomada.

Querido Julio, hemos tomado la casa y ahora ya no sabemos cómo salir. Miramos a través de la ventana que nos revela que el mundo sigue saltando a la comba segundo a segundo. Lo vemos pasar en este viaje en el que lo que cambia está al otro lado de la puerta. Y nosotros, con la casa tomada, no hacemos sino diluirnos entre las sombras de la escalera.

Querido Julio: hemos tomado la casa y ahora es ella quien nos ocupa.

Sin otro particular,

Cocó

Fuco_Reyes_Casa_tomada-1Fuco_Reyes_Casa_tomada-2

Fuco_Reyes_Casa_tomada-3Fuco_Reyes_Casa_tomada-4Fuco_Reyes_Casa_tomada-5Fuco_Reyes_Casa_tomada-6Fuco_Reyes_Casa_tomada-7Fuco_Reyes_Casa_tomada-8Fuco_Reyes_Casa_tomada-9Fuco_Reyes_Casa_tomada-10Fuco_Reyes_Casa_tomada-11Fuco_Reyes_Casa_tomada-12Fuco_Reyes_Casa_tomada-13

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *